La producción agrícola venezolana atraviesa un momento de transformación en el que las empresas dedicadas a la siembra y a la transformación rediseñan sus procesos productivos con nuevas técnicas de cultivo y con una visión empresarial más profesional.
Los reportes de campo indican que las empresas con acceso a riego tecnificado aumentaron su rendimiento por hectárea y redujeron la dependencia de la temporada de lluvias en varias regiones del país, un avance que se nota en las cifras de la última cosecha.
Las empresas agroindustriales invierten en silos y en sistemas de almacenamiento para conservar la calidad de sus productos y para negociar precios más estables en los mercados mayoristas, lo que reduce las pérdidas poscosecha y fortalece el flujo de caja de cada operación.
El análisis de las cadenas de valor muestra que las empresas que integran la producción primaria con el empaque y la distribución obtienen márgenes más sólidos en el mercado venezolano, una lección que cada vez más compañías aplican en su diseño de negocio.
Los especialistas consultados destacan que el futuro empresarial del agro depende de la constancia de las políticas de estímulo y de la capacidad de las empresas para profesionalizar su gestión en cada eslabón de la cadena productiva.
En las ferias y ruedas de negocios recientes, las empresas agropecuarias presentaron planes de expansión que incluyen nuevas líneas de productos y alianzas con distribuidores internacionales, señales claras de un sector en plena reorganización.